martes 26 de enero de 2010

LAS AVENTURAS DE POLVOTRISTE Y DEL HOMBRE QUE TENÍA CIEN NOMBRES. Novela corta

Capítulo Uno.

La bisabuela ingresó en mi cuarto con su camisón inmaculado y un candelabro.
¡Qué buena estaba la joía!.
-¡Andando - ordenó-, andando René, Perico, andando, Filomeno, ya está bien de hacer el zángano, Manolín, Dionisio, Agapito!. A ver, ¿cuántos años tienes, Juan Jacobo?. Si mis cuentas no me fallan, el domingo que viene vas a cumplir sesenta, Manolete. A tu edad yo ya había escrito “Rayuela”, “Ubu Rey”, “Una meditación” y las “Cartas de amor de una sexagenaria voluptuosa”. ¿A que sigues siendo virgo, Fausto?, eso lo soluciono yo ipsofausto,je je, no, no te hagas ilusiones, Felipe, no seré yo quien te quite la perendola, Eduardo, a ver, a ver... ¡Azucena! –bramó- ¡Azucena, mójese, la espera en el tálamo don Ramón,don Isidro, don Juan Pedro!.
Azucena ingresó desnuda en mi habitáculo portando un candelabro y los muslos empapados. Yo fumaba muy deprimido panzarriba en el catre pues no había, ay, no había de ser la bisa quien me quitara la perendola. Traté de recordar si yo era virgo o no…Me parecía recordar que había estado casado (brumas nevosas obturaban mi circunciso cerebelo apostando acá y aculla insensatas imágenes de un matrimonio manicomial...) ¿Cómo se llamaba mi esposa?, ¡no me preguntéis eso, paisanos!, ¡preguntadme cualquier cosa menos esa!. Decid cualquier nombre: Luciqui, Lucía, Leopoldina menos el suyor. Yo tengo cien. Cien nombres tengo de la a a la zeta ¡Bah!, ¿casado?... quizás lo estuve, quizás un poco. Y de si seguía siendo virgo, de eso sí que ni idea, paisanos, pensad vosotros también en ello, no dejéis de pensar en ello:¿es que acaso no se puede seguir siendo virgo pese a haber contraído sacramento?.
Quien sí era virgo era Azucena, la Azu,, pensaba para mí mientras trataba de desenredar aquel amasijo de vello mal lavado, hirsuto y clítoris zucio. Cómo bramaba (en quechua la joía).
Lo logré al fin, yo Claudio, y Azucena DEJANDO UNA LENGUA LARGA ROJA TRAS DE SÍ se deslizó pian pianito camino de una palangana donde se entretuvo largas horas haciéndose abluciones y orando ya en español EN DIRECCIÓN a la Meca.
Qué buena estaba la joía.