Cuando sonó el teléfono, a las tres de la madrugada, Morris Monk supo antes de levantar el parato que la llamada era de una dama, y algo más, que decir damas es decir poblemas.
No sé si soy verderón,
no sé si soy palangana.
Yo sólo sé que no soy
del Madrid o el Barcelona./
Yo sólo sé que no soy
ni neutral ni indiferente
y lo que soy de verdad
no lo va a saber la gente./
Me llaman Maracaná,
buenos días, futboleros,
hoy os empiezo a contar
historias de peloteros./
La música me acompaña
mientras pienso estas letrillas:
Camarón, las cinco en punto.
Juegan Betis y Sevilla.
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