"Nada logré poner en claro. Apenas la certeza de que los signos ocultos están corroídos por la misma estulticia, el mismo caos, la misma incoherencia que padecen los hechos cotidianos, confío, sin embargo, en que algún día volverá la pantera."
Así termina Sergio Pitol, como es sabido, su relato+ hermoso, lo acabo de leer y me ha dejado descompuesto y pitoladicto. En lo que a mí respecta, hablando de otras cosas (si ello es posible) dejé de escribir en el "moleskine" (el cuarto de este año) en el descanso del Betis-Valladolid y durante aquel cuarto de hora el Betis seguía en Primera. Lo que se ha publicado en el blog desde aquel domingazo ha sido redactado en el ordenador. Vuelvo hoy al "moleskine" (bueno, lo que es volver, volví ayer, hoy copio el "moleskine en el ordenador) con ciencuenta grados a la sombra, el Betis en 2ª y el Sevilla sacando pecho (va a fichar a un Toroño, a un Moroño, ¡pedazo de rima!), hubo, lo sé, una manifestación grandiosa (estaba en el médico), se fundó una fundación que infunde, Castel dice castelías y Lopera loperías, Tapia + que sordo está mudo. En las calles, en los bares y autobuses, el pípol bético que se reconoce por el olfato y no siempre se cae bien, se huele de reojo y calla. Eso en cuanto a mí, en lo que a lo demás respecta, no sé si he visto una película de Mastroianni profesor recién jubilado que recorre Italia para visitar a sus hijos/as (3) con quienes había mantenido una relación a distancia y superconvencional; ellas/ellos le decían lo que él quería oir y viceversa. Navidad, cumpleaños y todo el rollo. Ahora es distinto, ahora, el professore pasa varios días en casa de cada uno de ellos-ellas y constata cómo también en sus vidas la realidad se ha impuesto haciendo estragos o añicos, ya saben de qué hablo: del trocito que falta. Luego vuelve a su casa y en el portal del inmueble, el portero (que le había despedido el día en que comenzó el viaje), le pregunta ahora que qué tal fue todo. Abstraído, melancólico, el profe llama al ascensor y responde tutto va bene. Lo que no va tan bien, sin embargo es la manía que empieza ya a ser una norma de escribir hijos/hijas, ellos/ellas y etcetero/etcetera... ¡La revolución del lenguaje!, Unamuno escribió: "Sevillano: fino y frío" para describirnos y está la mar de bien. Me pregunto si el aserto se convertirá en un "Sevillanas y sevillanos finos y frías ", o en un "Sevillano, fino y frío y sevillana basta y cachonda".
Me temo, sin embargo, que algún día volverá la pantera.

1 comentarios:
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